En los Backrooms hay criaturas letales y criaturas perturbadoras, y casi nunca son las mismas. Esta lista va de las segundas: las que funcionan aunque no te toquen.
Skin-Stealers
Encabezan cualquier lista por una razón sencilla: son las únicas que convierten a tus compañeros en una amenaza. Después de encontrarte con una, dejas de fiarte de todo el mundo. Ese daño no se cura al salir del nivel.
Partygoers
Lo inquietante no es que sean hostiles, porque no lo son mientras no interrumpas nada. Es que llevan décadas celebrando algo y ninguno recuerda el qué. Y te invitan a unirte con toda amabilidad.
Facelings
Son las más comunes y las más tristes. Humanoides sin rostro que repiten rutinas cotidianas: caminar por una acera, sentarse en una oficina, cuidar un jardín. No te atacan. Simplemente siguen haciendo lo que hacían.
Muchos relatos coinciden en la misma sospecha, y es la parte que de verdad incomoda: podrían haber sido personas.
Smilers
De todas las entidades, la de diseño más eficaz. En la oscuridad no se ve nada de ellas salvo una sonrisa y dos ojos claros. No hay cuerpo, no hay silueta, no hay forma de calcular el tamaño ni la distancia.
Hounds
Las más peligrosas en términos puramente prácticos. Rápidas, coordinadas y persistentes. No tienen ningún componente psicológico: simplemente te cazan, y son buenas en ello.
Lo que hay detrás de la puerta
La entidad más aterradora del lore es la que nunca se describe. Aparece en los relatos como un sonido al otro lado de una pared, una sombra que ya no está cuando giras la cabeza o una puerta que estaba cerrada y ahora no.
No tiene ficha, ni nombre, ni clasificación de riesgo. Y por eso funciona mejor que todas las anteriores.
El patrón
Las entidades que más se recuerdan del universo Backrooms no son las que tienen más dientes. Son las que plantean una pregunta que el relato nunca responde.
0 comentarios
💬 ¿Quieres comentar este blog?